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Connelly

MICHAEL CONNELLY

"Michael Connelly es uno de los más importantes escritores de hoy en día en cualquier género. Un moderno Raymond Chandler para lo que él llama "el mundo sin verdad." (Carlos Ruiz Zafón)

Michael Connelly nació el 21 de julio de 1956 en Filadelfia, Pennsylvania. Según se lee en su sitio web oficial, decidió convertirse en escritor después de descubrir los libros de Raymond Chandler mientras estudiaba en la Universidad de Florida, donde se licenció en periodismo en 1980. A continuación, trabajó como periodista en Daytona Beach y Fort Lauderdale, Florida. En Fort Lauderdale, escribió sobre la ola de violencia que sufrió el sur de la Florida durante la denominada guerra de la cocaína.

En 1986, junto con otros dos periodistas, escribió un reportaje sobre los sobrevivientes de un accidente aéreo que resultó finalista del premio Pulitzer. A raíz de ello, se le ofreció trabajo como reportero de crímenes en Los Angeles Times, uno de los periódicos más importantes de EEUU. De esta forma, conoció la ciudad donde transcurren sus novelas.

Crónicas de sucesos (Crime Beat: A Decade of Covering Cops and Killers, 2005) recoge una selección de sus crónicas periodísticas publicadas en South Florida Sun-Sentinel y Los Angeles Times entre 1984 y 1992.

En 1990 comenzó a escribir su primera novela, El eco negro. Tras su cuarta obra, El último coyote, abandonó el periodismo para dedicar todo su tiempo a la escritura creativa. Connelly también escribe para la televisión. Reside en Florida con su familia.

SOBRE SU NARRATIVA

Los referentes literarios y no literarios de Michael Connelly se muestran explícitamente en sus novelas. El más evidente es Raymond Chandler. El sueño eterno (1939) y El largo adiós (1953) aparecen citadas en varias de sus novelas. Él mismo reconoce que Harry Bosch está inspirado directamente en Philip Marlowe. Por otro lado, Connelly elige el sur de California (aunque no nació allí) como escenario de su narrativa, igual que Chandler, Ross MacDonald y Joseph Wambaugh los tres autores que más le han influido.

Otros autores de novela negra que se citan son Chester Himes (Yesterday will make you cry) y, en repetidas ocasiones, James Ellroy. Sobre este último hay que recordar que en su novela La dalia negra (1987) sintetiza su trauma personal de juventud por la muerte violenta de su madre con la recreación literaria del famoso caso del asesinato y mutilación de Elizabeth Short, llamada la Dalia Negra por su forma de vestir. Si añadimos que más de treinta años después Ellroy investigó por su cuenta el crimen no resuelto sufrido por su madre, podemos encontrar un paralelismo evidente con Harry Bosch cuya madre también fue asesinada. Muchos años más tarde, nuestro detective retoma la investigación y logra averiguar quién fue el responsable de su muerte.

En relación a otros géneros, el autor más presente es Thomas Harris con su famoso personaje Hannibal Lecter. La influencia en El poeta o en Cauces de maldad es evidente, pero también lo es en Echo Park.

En cuanto a las referencias cinematográficas, apuntan también al cine negro más genuino. Chinatown (1974) de Roman Polanski aparece hasta en cuatro novelas diferentes de Michael Connelly, con cita textual incluida: “Olvídalo, Jake, es Chinatown”. El Padrino (1972) de Francis Ford Coppola es otro clásico al que se rinde homenaje.

Sobre los recursos narrativos de Connelly, conviene señalar al menos dos muy significativos. Por un lado, el uso habitual de la tercera persona narrativa que sólo se rompe en Luz perdida. En esta novela, el uso de la primera persona sirve para presentarnos a un Harry Bosch más íntimo, incluso lírico ("Las cosas del corazón no tienen fin."). En la siguiente novela, Cauces de maldad, Connelly experimenta con la mezcla de primera y tercera persona. El resultado provoca, al menos, confusión. Desde entonces, el autor no ha abandonado el recurso de la narración omnisciente.

Por otro lado, destaca el uso habitual que Connelly hace del "autoguiño" o de la "autorreferencia". Se trata de un juego literario muy cervantino. o austeriano, mediante el que el autor entremezcla en sus obras personajes de distintas novelas. Por ejemplo, en las novelas de Bosch aparecen personajes de otras novelas como Cassie Black, protagonista de Luna funesta, o Terry McCaleb. En Echo Park se cita a Mickey Haller, protagonista de El Inocente, como antiguo abogado del psicópata Raynard Waits. Se forma así una red entretejida de personajes y referencias del mundo literario del autor. En El eco negro, Bosch encuentra en casa de Eleanor un libro sobre el Asesino de esteticistas, un caso resuelto por él. En Cauces de maldad Rachel Walling lee la novela El poeta, que ella misma protagoniza, al mismo tiempo que es espiada por Backus, el Poeta.

Pero el juego va aún más lejos cuando Connelly mezcla la realidad con la ficción literaria. En El vuelo del ángel Bosch ve el póster de una película de Eastwood titulada Blood Work. El autor escribe que "La cinta estaba basada en una historia verídica sobre un antiguo agente del FBI a quien Bosch conocía.” Evidentemente, la película dirigida y protagonizada en 2002 por Clint Eastwood está basada en la novela Deuda de sangre, no en la realidad. Otro ejemplo: el propio Eastwood asiste al entierro de Terry McCaleb. Por último, la cumbre de este juego literario la encontramos en Último recurso donde Connelly sitúa los asesinatos cometidos por su Fabricante de Muñecas a la altura de casos criminales famosos "como los de Dalia Negra o Charles Manson".

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