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“Yo tengo fe y tengo una misión. Llámelo religión azul, o como usted quiera. Es la fe en que esto no quedará impune.” (Ciudad de huesos)
“Todo el mundo cuenta o nadie cuenta. Significa que me dejo la piel para resolver el caso tanto si se trata de una prostituta como si se trata de la mujer del alcalde. Ésa es mi regla.” (El último coyote)
Este lema lo aprendió Harry Bosch de uno de sus primeros instructores en Homicidios, el Inspector Ray Vaughn, que le inculcó que aunque no todas las personas son iguales, para un auténtico inspector deben serlo.
En el verano de 1972, tras localizar a su padre moribundo, Harry Bosch entra en la policía. Pasa cinco años en patrullas. Después, trabaja como detective de homicidios en North Hollywood y de Robos y Asaltos en Van Nuys. Más tarde, durante ocho años, trabajó en la prestigiosa unidad especial de Robos y Homicidios de la Policía de los Ángeles. Durante este período es investigado por Asuntos Internos por haber matado a un asesino en serie, autor de once asesinatos. Cae en desgracia y es suspendido por no seguir el procedimiento establecido. Después es traslado a la brigada de Homicidios de la División de Hollywood, lugar conocido en el departamento como "la cloaca". En este destino protagoniza las primeras novelas de la serie.
Tras cuatro años es juzgado por ese caso. Actuando en solitario, sin esperar refuerzos, disparó al asesino en serie cuando se encontraba desnudo al creer que estaba sacando una pistola oculta bajo la almohada. En realidad, se trataba de un peluquín. En el momento del juicio Harry tiene 43 años. La viuda del asesino en serie, Norman Church, llamado el Fabricante de Muñecas o el Maquillador, lo demanda. Este juicio constituye la base de la novela La rubia de hormigón. donde aparece un nuevo asesino en serie, el Discípulo, que imita al anterior.
En la novela El último coyote Bosch está suspendido tras haber agredido al teniente Harvey Pounds. El teniente le estropea el interrogatorio de un sospechoso (Gunn), y Harry lo empuja contra la ventana de su despacho. En vez de ser sancionado es dado de baja involuntaria por estrés. Unas cuatro semanas después de la agresión, Pounds es torturado de forma sádica y asesinado. Bosch es sospechoso del crimen. En realidad, ha causado su muerte involuntariamente tras hacerse pasar por él en varias llamadas, ya que a él le habían retirado la placa.
Estos sucesos tiene repercusiones posteriormente en Más oscuro que la noche. Gunn es asesinado. Aparece muerto en una posición que imita a un personaje torturado de un cuadro de El Bosco. Las pistas apuntan a Harry: por venganza se le intenta culpar del asesinato del sospechoso interrogado.
Para recuperar la placa está obligado a seguir tres sesiones semanales de análisis psiquiátrico con la doctora Carmen Hinojos. En estas sesiones reconoce que su verdadera misión consiste en averiguar quién asesinó a su madre. Como policía, está condenado a resolver indefinidamente su asesinato.
Durante la suspensión, aprovechando el tiempo libre, desempolva un antiguo expediente: el caso 61-743, correspondiente al asesinato de su madre, en su día rápidamente archivado para que no salpicara a una personalidad local. Durante la investigación es golpeado en la cabeza. Sufre una conmoción y es hospitalizado. Cuando recupera el equilibrio se escapa del hospital sin permiso médico, y averigua finalmente quién la asesinó.
En Pasaje al paraíso, Harry vuelve a Homicidios, tras ochos meses destinado provisonalmente a la división de Robos. La jefa de la brigada es ahora la teniente Grace Billets que sitúa a Harry al frente de un equipo de tres detectives. Con él estan Jerry Edgar, su antiguo compañero, y una joven e inteligente detective afroamericana de brillante futuro, Kizmin Rider. El primer caso que investiga es la muerte de Tony Aliso, un productor de películas porno que es encontrado en el maletero de su coche. Aparentemente se trata de un ajuste de cuentas de la mafia.
Una de las constantes en las novelas de Bosch es su enfrentamiento continuo con el subdirector Irving. En Ciudad de huesos, le exige que se retire.
“Detective, hay algunos agentes de este departamento a los que llaman “imanes de mierda”... el sentido es que parece que las cosas siempre les ocurren a esos agentes en particular. Cosas malas. Repetidamente. Siempre. -Desgraciadamente, detective Bosch, usted es uno de esos agentes. -He mostrado una tremenda paciencia con usted a lo largo de muchos casos y de muchos años. Pero ya me he cansado. Y este departamento también. Quiero que empiece a pensar en retirarse. Pronto, detective, pronto.”
Inesperadamente, cuando todos piensan que será trasladado a un destino peor para impulsarle a retirarse, se le comunica que es ascendido y volverá a Robos y Homicidios. Irving le comunica que quiere tenerlo cerca para controlarlo. Harry decide no regresar y devuelve su placa, se retira tras más de veinticinco años de servicio.
La novela Luz perdida transcurre en el año 2002. Harry Bosch tiene 52 años y está retirado. Vive acomodado, como si estuviera de vacaciones. Tiene coche nuevo que ha pagado al contado (un Mercedes Benz ML55 de segunda mano por 55000 dólares). Ha obtenido la licencia de detective privado; pero siente que le falta algo. Durante su retiro se alegra y lamenta al mismo tiempo haber dejado la policía. No puede olvidar su misión. Cuando se retiró se llevó una caja con copia de los casos abiertos en sus doce años de detective en Hollywood. Decide investigar por su cuenta un caso de 4 años antes que nunca se aclaró. Se trata del asesinato de Angella Benton y de su relación con el robo de dos millones de dólares durante la filmación de una película. La supuesta conexión del dinero robado con el terrorismo internacional hace que la policía y el FBI le amenacen para que deje la investigación. Harry, por supuesto, no hace caso.
Durante el transcurso de Cauces de maldad Kizmin Rider, su antigua compañera, le propone regresar a la policía. Harry le pone como condición que trabajen juntos. Tras tres años retirado, vuelve. Siente que le falta algo fuera de la policía. “Necesito la placa, si no estoy desequilibrado.” (Último recurso) Trabaja junto a Kizmin en la Brigada de Casos Abiertos, unidad de élite dependiente de la División de Robos y Homicidios que se encarga de antiguos casos sin resolver. Al mando está el agente Abel Pratt.
El título de la novela, Último recurso, se refiere a que es la última oportunidad para resolver unos ocho mil casos largo tiempo olvidados. Para ello utilizan nuevas tecnologías, en las que Bosch no está muy especializado. El primer caso que recuperan, con implicaciones racistas y de corrupción policial, es el de Rebecca Verloren, joven de dieciséis años asesinada en 1988.
En Echo Park Harry y Kiz retoman otro antiguo caso. Han pasado 13 años desde la muerte de Maria Gesto. Uno de los casos que ha obsesionado a Harry durante todo ese tiempo. Se autoincumpa de este crimen un asesino en serie, que permanece en prisión tras haber sido detenido por casualidad en un control rutinario. R Waits pretende negociar con el fiscal para no ser condenado a muerte a cambio de un sentencia a perpetuidad. En esta novela sorprende encontrar a un Harry Bosch partidario de la pena de muerte. Según él, Waits es un tipo al que no se debería dejar vivir.
Tras los problemas creados en el caso Echo Park, Harry pasa unos meses apartado del trabajo. En El observatorio tiene nuevo destino. Pertenece a Homicidios Especiales, dependiente también de Robos y Homicidios. Su supervisor es Larry Gandle, y su nuevo compañero, Ignacio Ferras. En esta novela aparece su número de placa: 2997.
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